Supervivencia urbana a 40 grados: los errores que más se pagan durante una ola de calor

Supervivencia urbana a 40 grados: los errores que más se pagan durante una ola de calor

Cuando el termómetro supera los 40 grados, la ciudad deja de ser solo un espacio incómodo y se convierte en un entorno que exige al cuerpo un esfuerzo constante. El asfalto caliente, el tráfico, la falta de sombra y los trayectos cotidianos hacen que cualquier paseo, espera en una parada o jornada laboral al aire libre pueda convertirse en una prueba física. La ventaja es que el riesgo no aparece de repente. Antes de un golpe de calor pueden surgir señales aparentemente menores: cansancio intenso, sed, mareo, sudoración abundante o sensación de debilidad. Son avisos de que el organismo está intentando mantener estable su temperatura y de que empieza a pagar el precio del calor extremo. En plena ola de calor, además, algunos remedios populares pueden jugar en contra. Beber solo cuando aparece la sed, recurrir a duchas heladas, tomar alcohol para refrescarse o seguir haciendo ejercicio en las horas centrales del día son errores frecuentes. La clave no está en reaccionar tarde, sino en prevenir, reconocer los primeros síntomas y saber cuándo llamar al 112. Del aire acondicionado a los 40 grados: así reacciona el cuerpo La Dra. María Teresa Cerdán, jefa del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario General de Villalba, explica qué ocurre cuando una persona pasa de un espacio climatizado a una calle abrasadora: «Cuando ocurre un cambio rápido de temperatura ambiental al alza el organismo activa mecanismos de defensa para la regulación térmica corporal, se produce vasodilatación brusca que traslada la sangre hacia la superficie corporal, aumento de la frecuencia cardiaca y sudoración». Es decir, el cuerpo empieza a redistribuir la sangre, aumentar el pulso y sudar para intentar reducir el calor. Estos mecanismos suelen funcionar bien en personas sanas, siempre que haya una hidratación correcta y la exposición no se prolongue demasiado. Pero el margen de seguridad se reduce en personas mayores, niños pequeños o quienes pasan muchas horas en la calle. Como detalla la especialista, «las personas sanas con una hidratación correcta se adaptan bien estos cambios con pocos síntomas. Sin embargo, si la situación se prolonga en el tiempo, no hay una correcta ingesta de líquidos o se trata de niños pequeños o personas de edad avanzada los cambios pueden producir síntomas de hipotensión y mareo». La clave está en entender que el cuerpo tiene límites. Un mareo, una bajada de tensión o una sensación de debilidad no son simples molestias si aparecen en un contexto de temperaturas extremas. La doctora advierte de que «la situación es grave cuando los cambios adaptativos sobrepasan la tolerancia de la persona o se vuelven insuficientes para mantener la temperatura corporal estable poniendo en riesgo la vida». Error 1: esperar a tener sed para beber agua Uno de los errores más frecuentes durante una ola de calor es esperar a que aparezca la sed. La deshidratación puede empezar antes de que una persona sea plenamente consciente de que necesita beber, y esto es especialmente importante en mayores, niños o personas con enfermedades crónicas. La Dra. Cerdán…

Fuente original: elplural.com

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