María Folguera: "El proceso artístico se nutre de los silencios"

María Folguera: "El proceso artístico se nutre de los silencios"

‘La fábula de Aracne’, popularmente conocido como ‘Las hilanderas’, del pintor Diego Velázquez, es mucho más que una simple escena de unas hilanderas en la fábrica de tapices. Aparecen varias mujeres tejiendo con sus ruecas, pero al fondo se ve a la diosa Palas, armada con un casco, enfrentada a la mortal Aracne por un tapiz que reproduce el cuadro ‘El rapto de Europa’, pintado por Rubens, que versionó a su vez la obra de Tiziano. Este lienzo, el más enigmático de todos los que pintó el genio del Barroco español, cautivó a María Folguera (Madrid, 1984) y es el punto de partida de su ensayo ‘La prisa y la espera’ (Siruela), donde escribe sobre el proceso que vivió cuando dejó su trabajo como gestora cultural en el Circo Price de Madrid para dedicarse plenamente a la creación. Para María Folguera el cuadro de Velázquez es una metáfora del trabajo artístico y del proceso creativo. En su ensayo reflexiona sobre la espera, el estrés que nos rodea y la gestión del tiempo. La autora conecta pasado y presente a través de figuras como Velázquez, Rubens, Carmen Martín Gaite y Stephen King, y personajes de ficción como Peter Pan o Sherezade. Entrevista con María Folguera: «La IA te dice lo que quieres oír muchas veces» P. ¿Qué vamos a encontrar en ‘La prisa y la espera’? R. He sido directora artística del Teatro Circo Price de Madrid, donde estuve trabajando 14 años, y el libro recoge el momento de transición, cuando decidí dedicarme plenamente a la escritura. Con la libertad que permite el ensayo, he invitado a personajes históricos y de ficción a reflexionar conmigo sobre el tiempo en los procesos artísticos. Aparecen Velázquez, Rubens, Carmen Martín Gaite, Peter Pan y Sherezade. El libro lo escribí en 2024 y tiene un componente autobiográfico, pero está escrito desde la reflexión y la crítica literaria también. Trabajar a pie de pista, de circo en este caso, es una experiencia maravillosa P. ¿Cómo es trabajar en un circo? R. Todo teatro necesita su espacio de gestión, de planificación y de reuniones, con la responsabilidad que conlleva, además, ser un teatro público. Pero es cierto que se trata de un lugar lleno de creatividad y emoción. Trabajar a pie de pista, de circo en este caso, es una experiencia maravillosa. El salto al escritorio y a la soledad de casa es un gran cambio. P. ¿Lo echas de menos? R. He sido muy feliz trabajando allí, pero me alegro de esta decisión porque era el momento del cambio. He cumplido 40 años y empezaba a sentir ya el cansancio de compaginar mi carrera artística con la de gestora. En estos 14 años en el Circo Price nunca he dejado de estrenar teatro, publicar novela y participar en proyectos literarios, y eso ha costado robar muchas horas al amanecer y a la vida familiar. Sentía la necesidad de concentrarme en una de mis facetas, la que más amo: la creación. Necesitaba este cambio. P. ¿Te has…

Fuente original: elplural.com

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