Por qué el final de 'Better Call Saul' fue mucho más que la despedida de Saul Goodman
Cuando Better Call Saul llegó a televisión en 2015 parecía condenada a vivir bajo una sombra gigantesca. Era el spin-offde Breaking Bad y tenía como protagonista a aquel abogado de trajes imposibles, anuncios baratos y dudosa relación con la ética que había ayudado a Walter White. Sin embargo, la serie hizo algo inesperado. Dejó de necesitar a Breaking Bad para justificar su existencia. Durante seis temporadas contó cómo Jimmy McGill, un abogado inteligente, tramposo y desesperado por obtener reconocimiento, terminó convirtiéndose en Saul Goodman. Pero ¿Saul apareció con el tiempo o siempre había estado escondido dentro de Jimmy? Saul Gone y el último truco de Jimmy McGill El título del capítulo final ya funcionaba como una declaración. Saul Gone anunciaba la desaparición de Saul Goodman, pero también el final de todas las identidades que Jimmy había utilizado para escapar de sí mismo. Primero fue Jimmy McGill. Después llegó Saul Goodman. Más tarde apareció Gene Takavic, la identidad con la que intentó esconderse después de los acontecimientos de Breaking Bad. En el último episodio ya apenas quedaban lugares donde refugiarse. Jimmy vuelve a utilizar su mejor arma, la palabra. Negocia, manipula y transforma cada conversación en una oportunidad. Durante buena parte de su vida había conseguido convencer a los demás de que las reglas podían doblarse si encontraba el argumento adecuado. El problema es que el final ya no trata de ganar un juicio. Trata de asumir las consecuencias. La serie evita convertir su despedida en un espectáculo desmedido y se concentra en aquello que siempre había importado. La identidad, la culpa y la necesidad de Jimmy de dejar de interpretar un personaje. Mucho más que el abogado de Walter White Reducir Better Call Saul a la historia previa de Saul Goodman sería quedarse únicamente con la superficie. La serie construyó una tragedia sobre la ambición, el autoengaño y las pequeñas decisiones que terminan provocando consecuencias enormes. Jimmy no se convierte en Saul de un día para otro. Cada engaño, cada atajo y cada justificación añade una nueva pieza. También resultó fundamental Kim Wexler, interpretada por Rhea Seehorn. Kim se convirtió en uno de los personajes que mejor demostraron que la serie podía caminar sin depender de Breaking Bad. Su relación con Jimmy fue tanto sentimental como moral. Compartían inteligencia, complicidad y cierta fascinación por romper las normas, pero sus decisiones terminaron dejando heridas difíciles de ignorar. En ese sentido, el final de Better Call Saul también funciona como el último capítulo de una historia entre dos personas que, durante demasiado tiempo, confundieron sentirse vivas con acercarse peligrosamente al límite. Un final sin necesidad de hacer ruido La serie siempre tuvo una relación especial con el silencio. Podía construir tensión alrededor de una conversación, un documento, una llamada telefónica o una mirada. Mientras otras producciones aumentaban el volumen, Better Call Saul prefería obligar al espectador a observar. Su desenlace mantiene esa filosofía. El gran conflicto del último capítulo no consiste simplemente en descubrir qué ocurrirá con Saul Goodman. Lo importante es…
Fuente original: elplural.com












Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!