El impacto de Maricarmen trasciende Sol y une el grito de toda Europa por la vivienda digna
El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada de su casa en Madrid por un fondo buitre el pasado miércoles, aspira ya a convertirse en un punto de inflexión en la lucha de los millones de personas que sufren las consecuencias de la crisis de vivienda. No solo en España, sino en toda Europa. El impacto social del desahucio no solo ha conseguido mover algo en el Gobierno, que trabaja a contrarreloj para sacar un decreto que muchos ya bautizan con el nombre de la mujer convertida en el símbolo de la lucha. La acampada en la Puerta del Sol, que organiza desde el sábado, tras las manifestaciones, el Sindicato de Inquilinas, ha atraído a activistas de la lucha por la vivienda digna de todos los rincones de Europa. La plaza en el corazón de Madrid está cargada de símbolos políticos. La estatua de Carlos III representa la tradición monárquica, la Real Casa de Correos, sede del sempiternamente popular Gobierno madrileño, pone rostro, nombre y dos apellidos a muchas de las pancartas; y la Carrera de San Jerónimo, que parte de Sol y en menos de cinco minutos caminando desemboca en el Congreso de los Diputados, es hacia donde miran todos los allí acampados, esperando a que el martes arranque la cuenta atrás de 30 días para aprobar el decreto. Desde el sábado, miles de personas han llenado la plaza de otro símbolo familiar en Madrid: las tiendas de campaña. La última vez que Sol se llenó de jóvenes que llevaron su protesta a ocupar las calles las 24 horas del día, muchos de los que lo hacen hoy eran niños. Sin embargo, 15 años después del 15-M, no solo hay toda una nueva generación con la misma sensación de carecer de futuro que la anterior, sino que algunos de los que alzaron la voz contra la precariedad laboral y las políticas de austeridad entonces ven cómo el problema de la vivienda se ha sumado a sus preocupaciones. Maricarmen, el símbolo más fuerte La vivienda es la nueva troika, y es Maricarmen la que lo ha precipitado todo. La mujer de 87 años de la que todo el país habla desde la pasada semana ha trascendido su injusto desahucio, y se ha elevado a la categoría de icono popular. Su caso es el símbolo más potente de los que habitan la Puerta del Sol. Representa los cientos de desahucios que hay cada día en España, muchos de personas que, como ella, son vulnerables; pero también a los millones de jóvenes que ven en su situación el mejor ejemplo de un sistema que los ha abandonado. Su desalojo paralizó la actualidad política durante toda una mañana. La imagen de ella saliendo en camilla de la que ha sido su casa durante siete décadas por la codicia de un fondo buitre y la inacción de todas las administraciones fue portada de toda la prensa española, pero llegó también fuera de las fronteras. Diarios, televisiones y radios de todo el mundo…
Fuente original: elplural.com












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