La acampada en Sol cumple un mes mientras piensa cómo y cuándo decir adiós

La acampada en Sol cumple un mes mientras piensa cómo y cuándo decir adiós

La acampada de la Puerta del Sol cumple un mes. Desde que días después del desahucio de Maricarmen las tiendas de campaña y los sacos aparecieran en la céntrica plaza madrileña, se fueron sumando simpatizantes al emblemático enclave de la capital para clamar por el derecho a una vivienda digna. En estos 30 días se han contado por miles las personas que han pasado las horas en este punto de la ciudad, histórico de las reivindicaciones sociales. Muchos de ellos repitiendo noche tras noche una imagen que ha dado la vuelta al mundo, otros acompañándolos durante el día, y unos pocos concediendo su ayuda, cada cual con lo que podía, en forma de bienes de primera necesidad o, sencillamente, palabras de aliento. Los acampados se han enfrentado durante estas fechas a los intentos de desalojo por vía judicial de las administraciones, concretamente de la Comunidad de Madrid, de desprestigio por parte del Ayuntamiento, y a grupos ultras que trataban de organizarse para levantar la plaza. El ejercicio de coordinación y de solidaridad de quienes han hecho de la Puerta del Sol su segundo, e incluso primera casa, es digna, cuanto menos de mencionar. Todo ello a pesar de momentos especialmente tensos como los que se vivieron el 12 de octubre cuando, coincidiendo con el día de la Hispanidad, varias personas con símbolos fascistas se aproximaron trataron de provocarlos. El día más emocional de la acampada fue, sin duda alguna, el del fallecimiento de Maricarmen. La persona que prendió la chispa y que es ya un icono de la lucha contra el problema habitacional moría después de que la empresa propietaria del piso en el que vivió hasta sus 87 años, Urbagestión, y sus representantes llegaran a un acuerdo. Esto implica que la mujer murió sin regresar a la vivienda en la que había estado durante más de 70 años. Entonces, a las pancartas con su nombre, su rostro y lema, se sumaron un altar improvisado y, sobre todo esa noche, un silencio de respeto, pero también sinónimo de rabia; unos sentimientos que, junto a otros, confluyeron en marchas por la ciudad. El futuro de la acampada de Sol Los campados se debaten ahora sobre qué hacer, pero todo apunta a que la desescalada está cada vez más cerca. Con los decretos de vivienda que tumbaron las derechas del PP, Vox y Junts y la posterior convocatoria de elecciones queda clara la fuerza, no solo de ellos, sino también del resto de personas que mostraron su rechazo ante la situación inmobiliaria en el país y que sufren con especial virulencia los ciudadanos en algunas ciudades. Parece que ya existe cierto consenso en que va siendo el momento de levantar la pequeña ciudad de Sol y centrar las fuerzas en el parón del próximo 11 de noviembre. La acampada todavía no lo ha comunicado de forma oficial, pero es lo que sostienen fuentes de la organización. En las últimas horas han tenido lugar varias asambleas para decidir los pormenores del proceso y…

Fuente original: elplural.com

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