GALERÍA| Así se vio el eclipse solar total 2026 en España

GALERÍA| Así se vio el eclipse solar total 2026 en España

Durante meses se habló de mapas, nubes, gafas homologadas, carreteras y de cuál sería el mejor lugar para verlo. Este miércoles, por fin, tocaba levantar la cabeza. España llevaba más de un siglo esperando un momento así y, cuando la sombra de la Luna comenzó a recorrer el país de oeste a este, quedó claro que la expectación no había sido exagerada. El eclipse solar total convirtió durante unos minutos al país en un gigantesco observatorio al aire libre: pueblos llenos, carreteras con más tráfico de lo habitual, familias enteras mirando al cielo y aficionados a la astronomía que habían preparado sus cámaras durante meses. Hasta 1,5 millones de personas se desplazaron por la geografía española para contemplar el fenómeno. Lo extraordinario no estaba únicamente en que el Sol desapareciera detrás de la Luna. Estaba en que esta vez ocurría aquí. El eclipse del 12 de agosto fue el primero de carácter total visible desde la Península desde 1905, más de 120 años después. La franja de totalidad atravesó el norte de España en una diagonal de unos 300 kilómetros, desde Galicia hasta las Baleares. Durante ese recorrido, el paisaje cotidiano dejó de serlo: el cielo de agosto adquirió una luz extraña, la tarde se convirtió en crepúsculo y, durante poco más de un minuto en muchos lugares, llegó la oscuridad. Quizá por eso el eclipse tuvo algo de acontecimiento colectivo que fue más allá de la astronomía. En Castrillo de la Reina, en Burgos, miles de personas se reunieron para contemplarlo; el pequeño municipio se había convertido en uno de los puntos de referencia de la llamada ‘eclipsemanía’. Otros hicieron lo propio en Galicia, León, Asturias, Cantabria, Aragón, Castilla y León, País Vasco, Comunidad Valenciana o Baleares. La franja de totalidad cruzó 13 comunidades autónomas y cada una encontró su propia manera de esperar el momento. En algunos lugares hubo música, actividades y observaciones organizadas. En otros bastó con ocupar una plaza, un campo o un mirador y esperar. La imagen se repitió una y otra vez: personas con las gafas solares puestas, teléfonos móviles preparados, cámaras apuntando al horizonte y grupos que, conforme se acercaba la totalidad, iban dejando de hablar para concentrarse en lo que estaba ocurriendo sobre sus cabezas. Y el cielo hizo el resto. Porque un eclipse total no se parece a un eclipse parcial. La diferencia entre contemplar el 99,9% del Sol oculto y alcanzar la totalidad se mide en una fracción mínima, pero visualmente es enorme. Solo dentro de la estrecha franja recorrida por la sombra lunar desaparece por completo el disco solar y puede contemplarse la corona, ese halo luminoso que rodea la silueta negra de la Luna. La experiencia tampoco fue idéntica para todos. La meteorología decidió en algunos puntos quién tendría la fotografía perfecta y quién tendría que conformarse con ver cómo se apagaba la tarde entre nubes. En Galicia, Asturias y Cantabria la nubosidad amenazó con convertirse en el gran enemigo del eclipse. En otras zonas, en cambio, los…

Fuente original: elplural.com

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta