William Shakespeare: "Somos de la misma materia que los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

William Shakespeare: "Somos de la misma materia que los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

«Somos de la misma materia que los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño». La frase podría leerse hoy como una celebración de la imaginación, una de esas invitaciones a perseguir nuestros deseos que terminan impresas en carteles y recopilaciones de citas, aunque William Shakespeare estaba hablando de algo bastante diferente cuando puso esas palabras en boca de Próspero, el protagonista de La tempestad. La escena aparece en el acto IV de la obra, cuando Próspero acaba de hacer desaparecer una representación protagonizada por espíritus y, después de contemplar cómo aquello que parecía real se desvanece repentinamente, extiende esa misma condición efímera al mundo que conocemos. Las torres, los palacios, los templos e incluso «el gran globo», explica el personaje, terminarán disolviéndose del mismo modo que acaba de hacerlo el espectáculo que tenía delante. La frase sobre los sueños, por tanto, tiene menos que ver con cumplir aspiraciones que con una idea mucho más inquietante: la vida, igual que el teatro, está hecha de algo provisional y terminará desapareciendo. La frase de Shakespeare que solemos interpretar de otra manera La traducción puede variar dependiendo de la edición de La tempestad, pero el original de Shakespeare dice: «We are such stuff as dreams are made on, and our little life is rounded with a sleep». La Fundación Shakespeare Argentina, por ejemplo, ofrece la traducción «Somos de la misma materia que los sueños y el sueño envuelve nuestra breve vida». Separada de su contexto, la primera parte de la frase ha adquirido una existencia prácticamente independiente de la obra, ya que la referencia a estar hechos de la misma materia que los sueños permite interpretaciones relacionadas con la imaginación, los deseos o aquello que aspiramos a conseguir. Cuando se recuperan los versos inmediatamente anteriores y posteriores, sin embargo, el significado resulta diferente, porque Próspero acaba de contemplar cómo los espíritus que participaban en una mascarada desaparecen «en el aire» y compara esa disolución con el destino de las construcciones aparentemente más sólidas de la existencia humana. Shakespeare establece así un paralelismo entre el espectáculo teatral y la propia vida, de manera que aquello que durante unos minutos parece tangible sobre un escenario termina desapareciendo cuando concluye la representación, del mismo modo que las personas y las cosas que construyen tampoco permanecerán para siempre. La tempestad, una de las últimas obras de Shakespeare La tempestad fue escrita alrededor de 1610-1611 y ocupa un lugar especialmente significativo dentro de la trayectoria de Shakespeare, ya que suele considerarse la última obra que escribió en solitario, aunque posteriormente participaría en otras piezas junto a John Fletcher. La historia comienza con un naufragio provocado mediante la magia por Próspero, antiguo duque de Milán que vive exiliado en una isla junto a su hija Miranda después de haber perdido el poder a manos de su hermano Antonio. A su servicio se encuentra Ariel, un espíritu que ejecuta buena parte de sus órdenes, mientras que la isla también está habitada por Calibán, uno de los personajes…

Fuente original: elplural.com

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