Trump rebaja la guerra de Irán a unas "small potatoes": "Para nosotros esto es algo menor"
Donald Trump vuelve a esquivar la palabra «guerra» para referirse al conflicto militar con Irán. Más de seis meses después del inicio de las operaciones, el presidente estadounidense insiste en rebajar la gravedad de la situación y la define como un «conflicto militar» que, según sus propias palabras, supone apenas unas «small potatoes», una expresión utilizada en Estados Unidos para referirse a algo menor o de poca importancia. «Puedo entender lo que quiere decir. Lo llamo conflicto militar. Para nosotros esto es algo menor. Es algo que no es gran cosa», ha afirmado Trump desde la Casa Blanca, en línea con las declaraciones realizadas previamente por su vicepresidente, JD Vance. El presidente volvió así a dejar claro que no considera apropiado utilizar el término «guerra» para describir lo que sucede en Irán desde el pasado 28 de febrero de 2026. Una elección de palabras que contrasta con las consecuencias que el conflicto está teniendo mucho más allá del terreno militar. Más de 37.000 millones de dólares y 18 militares muertos Trump ha defendido su valoración comparando las bajas estadounidenses con las registradas en otros conflictos. Según el presidente, 18 estadounidenses han muerto durante las operaciones en Irán. «En Vietnam perdimos a 100.000», ha señalado Trump, recurriendo a uno de los conflictos más sangrientos de la historia militar estadounidense para relativizar el coste humano de la actual intervención. El mandatario también ha mencionado Venezuela para establecer otra comparación: «Allí no perdimos a nadie». Pero el coste de la intervención no se limita a las bajas militares. Según las cifras manejadas en la información disponible, las operaciones han supuesto ya más de 37.000 millones de dólares para las arcas estadounidenses. Una cantidad que Trump ha intentado situar en un segundo plano al insistir en que los ataques contra Irán son ahora «intermitentes» y que el impacto del conflicto para Estados Unidos es limitado. El problema es que la guerra —o «conflicto militar», en el lenguaje de Trump— no se está librando únicamente en el campo de batalla. El estrecho de Ormuz, una de las principales arterias energéticas del planeta, se ha convertido en uno de los grandes focos de preocupación para la economía mundial. Por sus aguas transitaba alrededor del 20% del crudo mundial antes de que el conflicto alterase el tráfico marítimo. El bloqueo y las restricciones sobre las rutas del Golfo Pérsico han reducido considerablemente el movimiento de petróleo, provocando una fuerte presión sobre los precios de los combustibles. Y la factura empieza a llegar a los ciudadanos estadounidenses. El precio del diésel ha alcanzado en Estados Unidos los 5,85 dólares por galón, un máximo histórico que pone en cuestión el relato de que lo ocurrido en Irán es simplemente «algo menor» para la economía estadounidense. Mientras Trump insiste en que el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico ha recuperado los niveles anteriores al conflicto, el tráfico de crudo continúa, según los datos citados, muy por debajo del registrado a comienzos de febrero. Una guerra que Trump prefiere no…
Fuente original: elplural.com












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