PP y Vox hacen un uso "tergiversado" y "falseado" de los estudios de dos historiadores para proteger una cruz franquista en Cáceres

PP y Vox hacen un uso "tergiversado" y "falseado" de los estudios de dos historiadores para proteger una cruz franquista en Cáceres

La decisión de la Junta de Extremadura, gobernada por el Partido Popular y Vox, de iniciar el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) la Cruz de los Caídos de Cáceres ha abierto una nueva polémica en torno a la memoria del franquismo. Los historiadores César Rina y Miguel Ángel del Arco, cuyos trabajos aparecen citados en el expediente, denuncian, tal y como han recalcado a El País, que sus investigaciones se han utilizado de forma «sesgada», «torticera» y «parcial» para justificar la protección de un monumento que, según ambos, continúa representando la exaltación de la dictadura. «Cuando me avisaron, pensé que era broma. Pero ¿cómo voy a decir yo algo así? ¡Si sostengo justo lo contrario», lamenta al periódico Rina, profesor titular de Historia Contemporánea en la UNED. Del Arco, catedrático de la misma especialidad en la Universidad de Granada y recientemente distinguido con el Premio Nacional de Historia de España, coincide en la denuncia al asegurar que «han deformado» su trabajo. Los dos investigadores consideran que el Gobierno extremeño ha recurrido a sus publicaciones para dotar de autoridad académica a una argumentación que, sostienen, contradice las conclusiones de sus estudios. «Es inaudito. Se han traspasado límites éticos y epistemológicos inadmisibles. Si lo aceptamos, se sentaría un precedente muy grave», advierte Rina a El País. Del Arco, por su parte, asegura sentirse herido tanto como historiador como por su compromiso ciudadano con la memoria antifranquista, que considera un pilar de la democracia. La historia de esta cruz se remonta a mayo de 1938, en plena Guerra Civil. El Ayuntamiento de Cáceres, bajo control franquista, inauguró entonces la Cruz de los Caídos en la Plaza de América. Las inscripciones originales explicitaban el sentido político del monumento, dedicado a quienes habían dado su vida «por España. Una, Grande y Libre», con referencias al 18 de julio de 1936, el saludo a Franco y el grito falangista de «¡Arriba España!». La inauguración estuvo presidida por Pilar Primo de Rivera, responsable de la Sección Femenina de Falange. Durante la dictadura y también en los primeros años de la Transición, la cruz fue escenario de actos conmemorativos franquistas. Aunque el Ayuntamiento retiró las inscripciones en 1984, el monumento ha seguido siendo un punto de referencia para la ultraderecha y ha acogido ofrendas florales en aniversarios vinculados a Franco. Las asociaciones memorialistas llevan décadas reclamando su retirada, al considerar que mantiene en el espacio público un símbolo de exaltación de los vencedores de la Guerra Civil. El Gobierno de España incluyó la cruz en abril en su catálogo de símbolos contrarios a la memoria democrática y ordenó su retirada en aplicación de la ley estatal de 2022. Sin embargo, lejos de aceptar las indicaciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, la Junta extremeña respondió en agosto con el inicio del procedimiento para declararla BIC. La resolución, firmada por el consejero de Cultura, Laureano León, sostiene que las modificaciones realizadas en 1984 han desvinculado el monumento de su origen franquista y que sus características patrimoniales justifican…

Fuente original: elplural.com

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