Marruecos llega a las urnas con la juventud de espaldas y Ceuta en el horizonte

Marruecos llega a las urnas con la juventud de espaldas y Ceuta en el horizonte

Marruecos celebra este miércoles unas elecciones legislativas que decidirán la composición de la Cámara de Representantes durante los próximos cinco años, pero que servirán también para medir algo más difícil de contabilizar que los escaños: la distancia que separa a una parte importante de la población, especialmente a los jóvenes, de las instituciones políticas del país. Los marroquíes llegan a las urnas después de meses marcados por el malestar social, las dificultades de acceso al empleo y los servicios públicos y una crisis migratoria en Ceuta que ha vuelto a colocar las relaciones con España entre los asuntos que rodean el proceso electoral. Un total de 27 partidos compiten por los 395 escaños de la Cámara de Representantes, según Associated Press. La elección determinará además qué formación queda en condiciones de encabezar el próximo Ejecutivo. La Constitución establece que el rey debe designar al jefe del Gobierno entre el partido que ocupe la primera posición en las elecciones parlamentarias, aunque Mohamed VI conserva competencias relevantes dentro del sistema institucional marroquí. El punto de partida está en el resultado de 2021. Entonces, la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) obtuvo 102 escaños; el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), 87; y el Partido Istiqlal, 81. Los tres acabaron integrando la coalición gubernamental de la legislatura que ahora concluye, mientras que la Unión Socialista de Fuerzas Populares logró 34 diputados y el islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que había gobernado durante la década anterior, cayó hasta los 13. Una abstención que empieza antes de abrir las urnas Uno de los primeros datos para entender estas elecciones está fuera de los colegios electorales. Solo 15,8 millones de los alrededor de 26,7 millones de ciudadanos con edad suficiente para votar figuran inscritos, según los datos recogidos por Associated Press. La diferencia resulta especialmente significativa porque en Marruecos la inscripción electoral no es automática y convierte el registro previo en un primer indicador de movilización política. La distancia es todavía mayor entre los más jóvenes. Reuters señala que apenas un 3% de los marroquíes de entre 18 y 24 años está registrado para votar, un dato que resume uno de los principales problemas que han atravesado la campaña. Los partidos han tratado de dirigirse a una generación que ha protagonizado protestas, que sufre especialmente las dificultades del mercado laboral y que muestra una elevada desconfianza hacia la política institucional. Las cifras laborales ayudan a dimensionar el problema. El Haut-Commissariat au Plan, organismo estadístico oficial marroquí, situó el desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años en el 37,2% durante 2025, frente al 13% registrado para el conjunto del país. El empleo se ha convertido así en uno de los asuntos centrales de la campaña junto con el coste de la vida, la vivienda, la educación y la sanidad. La paradoja acompaña al Marruecos que llega a estas elecciones. El país ha incrementado su peso industrial y sus inversiones en sectores como las infraestructuras, los puertos o las energías renovables y se prepara para organizar junto…

Fuente original: elplural.com

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