La Iglesia española da la espalda a su doctrina social y guarda silencio ante Maricarmen y Ceuta
Maricarmen Abascal tiene 87 años y hasta el pasado miércoles había vivido más de siete décadas bajo el mismo techo. Ese día, una comisión judicial, acompañada por agentes de la Policía, la sacó de su casa por orden judicial tras un procedimiento promovido por el fondo Urbagestión. La escena provocó protestas y movilizaciones en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla y una repercusión política y social como pocos casos de desahucio lo han conseguido. Entre quienes intentaron frenar el desahucio había religiosos, sacerdotes y militantes de movimientos católicos como la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Hubo presencia de creyentes en las calles, pero quien no estuvo, y tal vez ni se le esperó, fue la jerarquía eclesiástica. Ni la Conferencia Episcopal Española hizo pública una posición sobre el caso ni los obispos españoles difundieron reflexiones al respecto en sus redes sociales, a pesar de que su actividad en las mismas suele ser prolija. El silencio resulta llamativo en una institución cuyos principales representantes recurren con frecuencia a X para pronunciarse sobre cuestiones de actualidad. También contrasta con la actividad de numerosos católicos que, desde parroquias, movimientos sociales y organizaciones vinculadas a la Iglesia, llevan años acompañando a personas amenazadas por la pérdida de su vivienda. Una ausencia de respuesta episcopal que coincide también con la escasez de pronunciamientos públicos sobre la crisis migratoria de Ceuta, que el papa León XIV describió este viernes como una «crisis humanitaria». En este terreno sí existen excepciones, como los obispos de Mondoñedo, Málaga o Sant Feliu, aunque también se han producido intervenciones controvertidas, como las del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz. Ante ello, cabe preguntarse por qué la Conferencia Episcopal está manteniendo un perfil tan silencioso con dos cuestiones (vivienda y migración) que afectan directamente a personas vulnerables, y sobre las que distintas organizaciones católicas sí están hablando. Personas conocedoras de la realidad de las instituciones sociales de la Iglesia argumentan que existe «mucho miedo en algunos sectores» a la hora de abordar asuntos sociales después de las críticas dirigidas por Vox contra los obispos, Cáritas y las organizaciones católicas que trabajan con personas migrantes, según fuentes anónimas aportadas por ElDiario.es que también trasladan su preocupación ante la ausencia de una voz institucional precisamente después de la visita del Papa a España. Las posiciones del Papa y de otras organizaciones León XIV ha colocado la acogida de los migrantes y la defensa de las personas vulnerables entre los asuntos centrales de sus intervenciones públicas. Lo hizo tanto en su discurso ante el Congreso de los Diputados como durante su visita al muelle de Arguineguín. Durante su paso por la Cámara Baja, el pontífice recibió además una carta del Sindicato de Inquilinas de Madrid. Se la entregó Verónica Barbero, portavoz de Sumar, y en ella la organización solicitaba su apoyo para combatir la especulación inmobiliaria y reforzar valores como la solidaridad, la justicia y la fraternidad. Aquella misiva comenzaba poniendo el foco en la crisis de vivienda de Madrid, una comunidad que el sindicato describe…
Fuente original: elplural.com












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