La Amazonia, bajo el asedio de las mafias: los pueblos indígenas llevan a la ONU el negocio criminal que destruye la selva

La Amazonia, bajo el asedio de las mafias: los pueblos indígenas llevan a la ONU el negocio criminal que destruye la selva

La Amazonia se enfrenta a una amenaza que va mucho más allá de la deforestación y la crisis climática. Las organizaciones criminales dedicadas a la extracción ilegal de oro, el narcotráfico y la explotación de los recursos naturales están extendiendo su presencia por la mayor selva tropical del planeta, dejando tras de sí ríos contaminados, bosques destruidos y comunidades indígenas sometidas a amenazas y violencia. Ante una situación que consideran cada vez más grave, representantes de cuatro países amazónicos han llevado sus denuncias hasta Naciones Unidas para exigir que la lucha contra las mafias se convierta también en una prioridad internacional de protección ambiental y derechos humanos. Más de una docena de líderes indígenas de Brasil, Perú, Colombia y Ecuador participan esta semana en Viena en la decimotercera Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (COP13), que se celebra entre el 19 y el 23 de octubre. Su objetivo es reclamar una respuesta coordinada contra las redes delictivas que operan en sus territorios y conseguir que las comunidades afectadas tengan voz en la elaboración de nuevos instrumentos internacionales. La dimensión de la violencia refleja la gravedad del problema. Según los datos de la organización Global Witness recogidos por Associated Press, al menos 105 defensores de la tierra y el medio ambiente fueron asesinados en América Latina durante 2025, lo que representa el 85% de los 124 homicidios documentados en todo el mundo. Colombia, con 39 víctimas, y Brasil, con 26, figuran entre los países más afectados. Para los representantes indígenas, estas cifras evidencian que la destrucción ambiental y la violencia contra quienes protegen los territorios son dos caras de una misma crisis. La expansión de las economías ilegales no solo degrada el ecosistema amazónico, sino que también amenaza la seguridad, la salud y la continuidad de las comunidades que dependen de él. Oro ilegal, narcotráfico y deforestación: el negocio criminal que devora la selva El avance de las mafias en la Amazonia responde a una combinación de actividades ilícitas que encuentran en la inmensidad de la selva, las fronteras internacionales y las limitaciones de la presencia estatal condiciones favorables para desarrollarse. Entre ellas destacan la minería ilegal de oro, la tala clandestina y las redes vinculadas al tráfico de drogas. Sus consecuencias van mucho más allá de la pérdida de vegetación. La extracción ilegal de oro puede contaminar con mercurio los ríos que utilizan las comunidades indígenas para beber, pescar y obtener alimentos. A su vez, la apertura de explotaciones mineras, carreteras y plantaciones ilegales favorece la degradación de los bosques y facilita el acceso de otros grupos delictivos. Galois Flores, representante del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis, en Perú, explicó a Associated Press que las organizaciones criminales disponen de armas, recursos económicos y capacidad para intimidar a las poblaciones locales. Según su testimonio, las actividades ilegales están sometiendo a una presión creciente a los pueblos que habitan la región. La situación es especialmente delicada porque algunas comunidades carecen de…

Fuente original: elplural.com

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