Italia y Alemania lideran la presión contra España y vinculan la regularización con la crisis de Ceuta
Después de que Pedro Sánchez enviara a Bruselas una carta para transmitir su preocupación sobre la reacción «egoísta e ilegal» de varios socios europeos, Italia, Alemania y otros veinte Estados miembros han elevado la presión sobre España tras la crisis migratoria de Ceuta. En una misiva, sus líderes relacionan las llegadas masivas con la política española de regularización y con la reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita los rechazos inmediatos de quienes alcanzan territorio nacional a nado. La misiva presenta ambas decisiones como posibles «factores de atracción» y sostiene que la resolución judicial habría sido aprovechada para desencadenar la entrada y abusar del sistema europeo de migración y asilo. Los firmantes no aportan, sin embargo, pruebas de que la regularización haya provocado directamente la movilización de unas 50.000 personas desde Marruecos, una tesis rechazada por el Gobierno español. Los líderes advierten de que la Unión no puede transmitir la impresión de que acceder irregularmente a su territorio permite obtener después una estancia legal. A su juicio, esa percepción estimularía nuevos intentos, debilitaría la confianza en la política migratoria común y tendría consecuencias para todos los socios, incluso aunque no se hayan detectado desplazamientos no autorizados desde Ceuta hacia la Europa continental. La carta está suscrita por Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, República Checa, Rumanía y Suecia. Sus gobiernos reclaman una actuación conjunta para reforzar las fronteras exteriores, acelerar los retornos y combatir las redes dedicadas al tráfico de personas. La amenaza de nuevos controles interiores Los firmantes se muestran dispuestos a reforzar o reintroducir controles temporales en las fronteras interiores ante el supuesto riesgo de movimientos secundarios. La advertencia llega después de que el Gobierno de Giorgia Meloni anunciara controles sobre viajeros no comunitarios procedentes de España y planteara medidas más severas dentro del espacio Schengen. La ofensiva resulta especialmente controvertida porque Ceuta no está integrada en el espacio Schengen y el Ejecutivo español asegura haber retornado a Marruecos a prácticamente todas las personas que entraron irregularmente. Tampoco consta, hasta el momento, una salida significativa de migrantes hacia la Península o hacia otros Estados miembros que justifique una reacción preventiva de semejante alcance. Francia se ha desmarcado claramente. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha descartado una suspensión de España y ha reivindicado la cooperación bilateral en materia migratoria. Irlanda, Luxemburgo y Portugal tampoco se han sumado a la carta, por lo que la respuesta comunitaria dista de ser unánime. Los veintidós gobiernos celebran la cooperación entre España y Marruecos para facilitar los retornos y confían en que la situación quede completamente controlada. También solicitan a la Presidencia irlandesa del Consejo una videoconferencia urgente de los ministros del Interior para evaluar la crisis y coordinar medidas. Sánchez denuncia una respuesta «asimétrica» La petición coincide con la remitida horas antes por Pedro Sánchez a la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la Presidencia irlandesa. El jefe del Ejecutivo acusó a quienes han atacado a España…
Fuente original: elplural.com












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