Elif Eralp conquista Berlín con la vivienda como bandera

Elif Eralp conquista Berlín con la vivienda como bandera

Con un delantal rojo con el lema «Eat the rich», una cuchara en la mano y raciones de puré de patata, verduras al horno, pan y un plátano por tres euros. Así apareció Elif Eralp este verano en un patio de Kreuzberg convertido por Die Linke en una pequeña cantina de barrio. No era precisamente la estampa habitual de una candidata a gobernar una de las grandes capitales europeas, pero resumía bastante bien la campaña con la que ha terminado ganando las elecciones de Berlín: menos grandes discursos y más hablar del precio de vivir en la ciudad. La apuesta ha funcionado. Die Linke obtuvo este domingo el 25,7% de los votos, más del doble del 12,2% conseguido en 2023, y ganó por primera vez unas elecciones al Parlamento berlinés. Es además su mejor resultado histórico en la capital alemana. La CDU pierde el primer puesto y Eralp, aunque necesitará acuerdos para gobernar, puede aspirar ahora a convertirse en la primera dirigente de Die Linke al frente del Gobierno de Berlín. Pero quizá la parte más interesante de la victoria esté en cómo ha llegado hasta ella. Eralp no ha tratado de competir con la AfD en inmigración ni de convertir las elecciones en un plebiscito permanente sobre Friedrich Merz. Su campaña ha partido de algo mucho más mundano: si una persona que trabaja en Berlín puede seguir pagando un piso en Berlín. Reuters sitúa precisamente la vivienda en el centro de su éxito electoral, junto al rechazo a la especulación y su propuesta de llevar a manos públicas grandes carteras inmobiliarias. MÁS INFORMACIÓN La AfD consolida su avance en el este de Alemania ante el desplome de la CDU Una campaña que empezó en los portales Die Linke llevaba meses preparando ese terreno. En enero lanzó una campaña específica contra lo que denominó la «emergencia de los alquileres» y anunció que sus militantes recorrerían barrios, llamarían a puertas y organizarían reuniones de inquilinos. Según los datos utilizados por el propio partido, más de medio millón de hogares berlineses destinan más del 30% de sus ingresos al alquiler y cerca de 250.000 superan el 40%. El puerta a puerta no fue un adorno de campaña, sino una parte central de la estrategia. La web electoral de Die Linke invitaba directamente a sus simpatizantes a sumarse a recorridos por edificios y barrios bajo una idea sencilla: «cada puerta, cada voto». Eralp combinó esa presencia territorial con actos pequeños, encuentros vecinales y formatos como las cantinas de barrio, que pretendían trasladar al terreno cotidiano su discurso sobre el coste de la vida. También evitó, al menos en la forma, una campaña construida exclusivamente sobre el adversario. Eralp llegó a definir su estrategia como una campaña «que abraza», frente al predominio de mensajes negativos, según relató la televisión pública alemana ARD. El fondo era bastante menos conciliador: alquileres congelados en las viviendas públicas, controles contra rentas ilegales, transporte más barato y un enfrentamiento abierto con los grandes grupos inmobiliarios. La vivienda permitía, además…

Fuente original: elplural.com

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