El Tajo que López Miras quiere seguir trasvasando: casi seco en verano y con niveles disparados de bacterias fecales
El Tajo vuelve a ofrecer motivos para mirar más allá de la batalla política por el agua. Mientras el Partido Popular de Murcia anuncia que tratará de poner «todas las trabas posibles» a las nuevas reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura y confía en que Alberto Núñez Feijóo llegue a La Moncloa para retirarlas, un nuevo estudio elaborado en la Universidad de Castilla-La Mancha vuelve a retratar el delicado estado del río a su paso por Toledo: sus aguas no son aptas para el baño y, en determinados momentos, presentan concentraciones de bacterias fecales que multiplican hasta por 40 los límites establecidos. El trabajo ha sido realizado por la alumna Paula Redondo como Trabajo de Fin de Grado en la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de la UCLM y ha sido dirigido por los investigadores de la Cátedra del Tajo UCLM-SOLISS María de los Llanos Palop y Raúl Urquiaga. Para conocer la situación real del río se tomaron muestras entre noviembre de 2025 y mayo de 2026 en tres lugares que, hasta 1972, habían sido zonas tradicionales de baño para los toledanos: Safont, junto al puente de Alcántara; la playa de la Incurnia; y el tramo situado al final de la ciudad, en dirección a Albarreal del Tajo. Los resultados dejan poco espacio al optimismo. Para que un agua pueda alcanzar una calidad suficiente para el baño, los análisis deben mantenerse por debajo de determinados niveles de Escherichia coli y enterococos, dos indicadores de contaminación fecal. En las muestras analizadas, esos límites se superaron durante las tres estaciones estudiadas. En otoño, la presencia de E. coli fue 4,7 veces superior al límite permitido para el baño y en primavera llegó a multiplicarlo por 7,3. El dato más llamativo apareció durante el invierno, cuando la concentración registrada llegó a ser 40 veces superior. Algo parecido ocurrió con los enterococos: 3,4 veces por encima del límite en otoño, 3,1 veces en primavera y hasta 41,2 veces por encima durante el invierno. Un Tajo contaminado y con cada vez menos margen El estudio apunta directamente a un problema estructural de saneamiento y depuración. Buena parte de esa contaminación procede de las aguas residuales generadas antes de que el río alcance Toledo, especialmente de la cuenca del Jarama y sus afluentes, además de las poblaciones situadas en el recorrido del Tajo desde la cabecera, Aranjuez, La Sagra y la propia capital castellanomanchega. No sería riguroso atribuir directamente esas bacterias al trasvase Tajo-Segura. Sin embargo, tampoco puede analizarse la contaminación ignorando la cantidad de agua que circula por el río. La propia Cátedra del Tajo ya ha advertido en investigaciones anteriores de que la detracción de caudales provocada por el trasvase reduce la capacidad de dilución y autodepuración del Tajo, agravando un escenario en el que se acumulan vertidos y nutrientes. Y agua, precisamente, no es lo que le sobra al Tajo en Toledo. El pasado agosto, ElPlural.com publicó que el río había llegado a registrar apenas 12,8 metros cúbicos por segundo en la…
Fuente original: elplural.com












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