Cómo llegó tan lejos el proyecto de Infantino en una FIFA diseñada para tener contrapesos

Cómo llegó tan lejos el proyecto de Infantino en una FIFA diseñada para tener contrapesos

La teoría dice que Gianni Infantino no gobierna solo la FIFA. ¿Y en la práctica? Sobre el papel, el máximo mandatario está rodeado por un Consejo conformado por 37 miembros, una Secretaría General encargada de la administración, estructuras específicas de cumplimiento normativo y distintos órganos de auditoría y ética. Son precisamente algunos de los mecanismos reforzados después de la crisis que sacudió al organismo en 2015 – durante la administración Joseph Blatter –. ¿Qué ha pasado con unas palancas de control que debían impedir que el presidente volviera a concentrar demasiado poder? El proyecto de privatización del Mundial ha puesto en jaque a toda la estructura del máximo órgano rector del fútbol. Y es que una década después, FIFA Forward Enterprise (FFE) ha resucitado el debate sobre la utilidad – o uso – de esos controles y hasta dónde llegan. El proyecto pretendía concentrar en una nueva sociedad los derechos y actividades comerciales vinculadas a las principales competiciones de FIFA y permitir la entrada de capital privado. Se trabajaba sobre una valoración inicial de 20.000 millones de dólares y la posibilidad de captar hasta 4.200 millones, tal y como explicó el propio organismo cuando dio a conocer un plan que el grueso de federaciones miembros conocieron en ese mismo momento; desatando una guerra por el poder del fútbol que ha puesto contra las cuerdas a Gianni Infantino. El italo-suizo retiró su propia iniciativa, después de provocar un enfrentamiento de enorme magnitud con la UEFA de Aleksander Ceferin y otras confederaciones. FIFA ha defendido que su actuación se ajustó a su marco regulatorio. De hecho explicó que determinadas informaciones interrumpieron un proceso de consulta que aún estaba en marcha. Sus críticos, por el contrario, ofrecen una lectura diferente. FIFPRO asegura que el proyecto avanzó a puerta cerrada antes de que el Consejo, las federaciones, los jugadores y otros actores conocieran su existencia. Ahora se reclama una investigación externa con acceso a los documentos y registros de la decisión de Infantino. He ahí la principal cuestión a resolver. Un interrogante que va más allá de si Infantino continúa o no al frente de la FIFA después de 2027, cuando están previstas las elecciones. El dilema en cuestión aborda ahora el control al propio presidente. Si la organización dispone de tantas palancas, ¿cuál de ellos debía impedir que una operación de tal dimensión llegara tan lejos sin provocar antes un debate interno y abierto? ¿Concentración de poder? La arquitectura actual de la FIFA procede de las reformas aprobadas tras la gran crisis institucional de 2015, tras la salida de Joseph Blatter. Entre los principios que la propia entidad destacó entonces figuraba precisamente una suerte de separación de poderes, que derivó en la reescritura de unos estatutos que distinguen entre la supervisión estratégica y las tareas ejecutivas, operativas y administrativas. Dicho de otra manera, el Congreso es el órgano supremo y legislativo de la FIFA, mientras que el Consejo constituye su principal órgano de decisión entre congresos. Este cónclave lo integran el presidente, ocho…

Fuente original: elplural.com

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