Ajax, fábrica eterna de talento en un fútbol que obliga a vender
Hablar del Ajax de Ámsterdam es sinónimo de la clase noble de un fútbol – quizás – de otra época. La modernidad arrolló al club neerlandés, relegándolo de esa posición de privilegio ganada a pulso durante décadas. Su idiosincrasia, sin embargo, permanece indeleble al cambio de los tiempos. La fabricación del talento es un elemento más de su identidad. Probablemente su mayor y más reconocible símbolo. De Johan Cruyff a las generaciones más recientes amamantadas en De Toekomst, la entidad ha construido buena parte de su prestigio sobre la capacidad para formar futbolistas, abrir las puertas del primer equipo y, más recientemente, verlos marchar hacia ligas con más capacidad económica. Una filosofía que se ve reflejada en sus últimas cuentas, desde una dimensión menos romántica. El Ajax cerró el ejercicio 2025-2026 con un beneficio neto de dos millones de euros. Cifras optimistas para un club que registraba 37,3 millones de euros en pérdidas un año antes. La mejora alcanza los 39,3 millones y se explica fundamentalmente por el mercado de fichajes, aunque también por una ligera mejoría de la actividad ordinaria. Las operaciones con jugadores reportaron un resultado de 65,5 millones de euros, aunque no se exporta al beneficio neto obtenido por las ventas. Una vez descontadas las amortizaciones asociadas a los derechos de los futbolistas, el saldo positivo de los traspasos quedó en 26,7 millones, frente a los 31 negativos del anterior curso. Entre las salidas contabilizadas aparecen la de Jorrel Hato al Chelsea, Brian Brobbey al Sunderland y Kenneth Taylor a la Lazio; tres futbolistas formados en la estructura neerlandesa. Sus casos encajan con una fórmula que el club lleva años explotando a base de desarrollo de jugadores propios, complementarlos con el talento joven captado y convertir parte de ese valor deportivo en ingresos cuando llegan ofertas desde mercados con mayor capacidad financiera que el de Países Bajos. El impacto de la Champions Los traspasos no explican por sí solos la mejoría. La cifra de negocio ordinaria creció un 6%, desde 178,1 hasta los 188,3 millones de euros. Empujón derivado de los mayores premios europeos al regresar a la Champions League tras un paso por la Europa League – aunque este año disputará la Conference League -. El incremento de ingresos llegó acompañado, sin embargo, de mayores costes. Los gastos ascendieron hasta 206,5 millones. Es decir, nueve más que el ejercicio anterior. Desde el club atribuyen ese aumento principalmente al espaldarazo salarial de la máxima competición continental y a varios desembolsos extraordinarios, devengados de la compensación a los aficionados por el partido suspendido ante el Groningen y el despido del entrenador durante la temporada, entre otras cuestiones. El resultado operativo terminó así en 18,2 millones de euros negativos. Es una pequeña mejora respecto a los 19,4 millones de pérdidas operativas de 2024-25, pero confirma que la actividad ordinaria todavía no basta para equilibrar las cuentas. Ajax terminó el ejercicio en positivo porque el mercado de jugadores permitió compensar ese déficit. La comparación con la temporada anterior ayuda a…
Fuente original: elplural.com












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