¿Por qué el polvo de Marte puede ser peligroso para los astronautas? La NASA descubre que es 500 veces más fino que un pelo humano

El rover Perseverance ha identificado partículas de 100 nanómetros que podrían penetrar profundamente en los pulmones y dificultar las futuras misiones tripuladas
La NASA confirma que el rover Perseverance ha alcanzado un nuevo récord: ha recorrido más de 45 kilómetros
Que Marte es un planeta cubierto de polvo es algo que casi todo el mundo sabe, que los vientos lo levantan constantemente, posiblemente también. Pero que se forman pequeños remolinos y tormentas capaces de extenderse por enormes zonas del planeta, no es tan común. Ahora, el rover Perseverance de la NASA ha identificado unas capas de polvo todavía más diminutas de lo que se había observado hasta ahora. Algunas miden apenas 100 nanómetros de diámetro, unas 500 veces menos que el grosor de un pelo humano, un descubrimiento que plantea nuevas preguntas sobre la seguridad de las futuras misiones tripuladas.
El vehículo robótico, que explora el cráter Jezero y sus alrededores desde 2021, analizó el polvo depositado sobre distintos componentes de su estructura. Los resultados, publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, dejan claro la presencia de partículas ultrafinas que podrían ser especialmente difíciles de mantener fuera de los espacios habitables de una misión humana.
Un polvo diminuto que podría llegar a los pulmones
Hasta ahora, las mediciones habían identificado partículas marcianas de aproximadamente tres micrómetros de diámetro. Sin embargo, el instrumento PIXL de Perseverance, diseñado para realizar análisis mediante rayos X, ha distinguido dos grupos más pequeños: partículas finas inferiores a 2,5 micrómetros y otras ultrafinas de unos 100 nanómetros.
Su tamaño preocupa porque es muy fácil que puedan meterse en nuestro organismo. Scott VanBommel, científico planetario de la Universidad de Washington en San Luis y autor principal del estudio, advierte de que las partículas pequeñas tienen mayor capacidad para penetrar profundamente en el cuerpo y pueden ser más difíciles de eliminar. Algunas podrían alcanzar los pulmones e incluso pasar al torrente sanguíneo, con posibles consecuencias para otros órganos.
No obstante, los investigadores matizan que el tamaño por sí solo no determina la peligrosidad del polvo. También importan la cantidad inhalada y el tiempo de exposición. Su composición añade otro motivo de atención: el material marciano contiene sílice, compuestos de hierro y sustancias con cloro, como los percloratos, que pueden resultar perjudiciales en dosis suficientemente elevadas.
<!–[if IE 9]><![endif]–>

El Perseverance durante una exploración con recogida de muestras
Trajes espaciales y hábitats preparados para el polvo
Para comprender cómo se comporta este material, Perseverance transporta muestras de posibles componentes de trajes espaciales, entre ellos Vectran, una fibra sintética resistente, y un recubrimiento protector de teflón. Cada muestra mide aproximadamente dos centímetros de lado. El rover ha permitido estudiar qué partículas se adhieren a sus superficies durante la exposición al ambiente marciano.
El Vectran tendía a retener partículas mayores, especialmente en la parte inferior de su tejido, mientras que el teflón acumulaba menos polvo, pero más fino. Los investigadores relacionan este comportamiento con las propiedades de cada material, incluidas las electrostáticas. VanBommel aclara que no han encontrado pruebas de que el polvo haya deteriorado las muestras analizadas.
La NASA estudia soluciones para impedir que estas partículas entren en las zonas donde vivirán los astronautas. Entre ellas figuran los suitports, sistemas que permiten acoplar los trajes al exterior de los vehículos o hábitats, y las esclusas de aire de doble cámara. También será necesario desarrollar procedimientos de limpieza capaces de retirar partículas de tamaño inferior a un micrómetro.
La experiencia de las misiones Apolo ya mostró que el polvo puede causar problemas: en la Luna dañó juntas, rayó viseras y deterioró capas exteriores de los trajes. Sin embargo, existen diferencias importantes. El polvo lunar conserva formas afiladas, debido principalmente a los impactos y a la ausencia de viento, mientras que el marciano se desgasta y redondea al desplazarse por la atmósfera.
En este caso lo que tambien preocupa especialmente es el tamaño y la composición química de las partículas. Su origen son principalmente rocas basálticas de grano fino, que los vientos rompen y transportan. Estos resultados ayudarán a elegir materiales, mejorar los sistemas de protección y establecer medidas para limitar la exposición durante futuras expediciones humanas.
Fuente original: eldiario.es












Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!