Virginia Frutos, psicóloga y dramaturga: "Nos creemos seres ilimitados, pero no lo somos"
Vivimos rodeados de estímulos, con la atención repartida entre las pantallas, las obligaciones y las exigencias del día a día. A menudo seguimos adelante sin detenernos a pensar cómo estamos realmente, qué necesitamos o por qué nos sentimos cansados, irritables o desconectados de nuestro entorno. Virginia Frutos, psicóloga, actriz y dramaturga, utiliza la metáfora del zombi para explicar este estado en el que continuamos funcionando de manera automática mientras dejamos de escuchar nuestro mundo interior. Su interés por esta idea comenzó en 2012, cuando le regalaron Filosofía zombi, un libro que despertó su curiosidad por esta figura como metáfora. A partir de ahí escribió la obra de teatro Zombie Zombie y continuó explorando el concepto hasta trasladarlo al terreno de la psicología. Sin embargo, una experiencia personal marcó un antes y un después en su reflexión: una enfermedad que la obligó a detenerse y replantearse su relación con la vida. En su libro Psicología zombi, Frutos propone reconocer los automatismos que nos llevan a desconectarnos de nuestras emociones y entender qué hay detrás de ellos. Su planteamiento no consiste en eliminar ese modo de funcionamiento, sino en aprender a escucharlo, identificar qué intenta comunicar y recuperar la capacidad de actuar desde la presencia y la conciencia. En esta entrevista, la psicóloga explica cómo detectar las señales de la desconexión emocional, por qué el miedo puede convertirse en un obstáculo para el cambio y qué papel desempeña la escucha en el trabajo terapéutico. También habla de la influencia del teatro en su forma de entender las emociones humanas y de su intención de llevar estas reflexiones a nuevos formatos escénicos. Compra aquí Pregunta. ¿Cómo surge la idea de escribir Psicología zombi? Respuesta. Llevo reflexionando sobre el zombi como metáfora desde 2012, aproximadamente, cuando Carlos, mi marido, me regaló Filosofía zombi, un libro muy interesante. A partir de ahí escribí una obra de teatro llamada Zombie Zombie, que estrenamos en los Teatros del Canal, y que, por cierto, a Alberto Boadella le encantaba. Desde entonces empecé a indagar en esta metáfora. Y cuando vivía en México con mis pequeñitos y mi marido, me viene una meningitis, una infección provocada por una bacteria, que eso en el libro forma parte del prólogo. Esta experimiencia me detuvo por completo; es decir, mi cuerpo se para y me detengo a escuchar. Y en ese detenerme a escuchar, que a veces no es fácil, me di cuenta de que la vida es una y de que hay que reflexionar mucho sobre de qué va esto, porque nos creemos seres ilimitados y no lo somos. Y entonces, pues de ahí parte a pensar sobre sobre la vida. Cuando la editorial se puso en contacto conmigo, les dije que no me apetecía ponerme a escribir nada de autoestima ni de límites, sino que quería hablar del ser humano, del lugar en el que nos hemos metido y no sabemos y de esta especie de pandemia disfrazada de normalidad. P. ¿El modo zombi es algo propio de nuestra sociedad…
Fuente original: elplural.com












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