¿Por qué cada vez anochece antes? Lo que realmente ocurre con las horas de luz durante septiembre y octubre

Cada día amanece un poco más tarde y anochece antes, una diferencia que se acumula durante semanas y se acentúa con el cambio de hora
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Septiembre avanza y los días se hacen cada vez más cortos. El cambio de una jornada a otra puede resultar casi imperceptible, pero en estas semanas cercanas al comienzo del otoño podemos perder cerca de tres minutos de luz cada día. Una cantidad pequeña que se va acumulando sin que apenas nos demos cuenta y que, al comparar fechas separadas por varias semanas, se convierte en una diferencia considerable. En apenas un mes, podemos pasar de disfrutar de más de 13 horas de luz a tener menos de 12.
La explicación está en la inclinación del eje de la Tierra y en su recorrido alrededor del Sol. Después del solsticio de verano, los días comienzan a acortarse en el hemisferio norte y continúan haciéndolo hasta el solsticio de invierno. Este proceso no avanza siempre a la misma velocidad y alrededor del equinoccio de otoño, que este año llegará el 23 de septiembre, la reducción diaria de las horas de luz es especialmente perceptible en nuestras latitudes.
Minutos que terminan convirtiéndose en más de una hora
Para entender la magnitud del cambio basta con comparar dos fechas. En Barcelona, el pasado 1 de septiembre el Sol salió a las 7:17 y se puso a las 20:24, lo que dejó algo más de 13 horas de luz. Un mes después, el 1 de octubre, saldrá a las 7:47 y se pondrá a las 19:33. En solo un mes se habrán perdido alrededor de una hora y veinte minutos de luz.
Además, esa reducción no se produce únicamente por la tarde. Aunque solemos percibirla porque cada vez anochece antes, también perdemos minutos por la mañana. En ese mismo periodo, el amanecer en Barcelona se retrasará alrededor de media hora, mientras que la puesta de Sol se adelantará unos 50 minutos. Cada día son solo unos pocos minutos repartidos entre ambos extremos de la jornada, pero su acumulación acaba siendo evidente al cabo de varias semanas.
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Cambio horario
En Madrid sucede también. La duración del día también pasará de superar las 13 horas a principios de septiembre a quedarse por debajo de las doce al comenzar octubre. Las horas concretas de salida y puesta del Sol son diferentes entre ambas ciudades por su posición geográfica, pero la tendencia es la misma: cada mañana amanece un poco más tarde y cada tarde anochece un poco antes.
El cambio de hora hará mucho más visible el salto
A este acortamiento progresivo de los días se sumará a finales de octubre el cambio al horario de invierno. En la madrugada del domingo, 25 de octubre, a las tres volverán a ser las dos en la España peninsular. A diferencia de lo que ocurre durante el resto del mes, esta vez no estaremos ante un fenómeno astronómico, sino ante un cambio en la hora oficial.
La consecuencia será especialmente visible por la tarde. De un día para otro, veremos ponerse el Sol aproximadamente una hora antes según nuestros relojes. Eso no significa que hayamos perdido de golpe una hora de luz: la duración real del día habrá disminuido solo unos minutos, como en las jornadas anteriores. Lo que habrá cambiado será la hora con la que organizamos el día.
Así se entiende mejor el cambio que notamos en estas semanas: a mediados de septiembre hemos pasado de ver atardecer alrededor de las ocho de la tarde a que, a finales de octubre, lo haga antes de las seis. Detrás de esas más de dos horas de diferencia están tanto los pocos minutos de luz que perdemos cada día como el cambio al horario de invierno.
Fuente original: eldiario.es












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