¿50/50 o proporcional? La fórmula para repartir los gastos en pareja cuando uno gana más

¿50/50 o proporcional? La fórmula para repartir los gastos en pareja cuando uno gana más

Hablar de dinero puede convertirse en uno de los temas más delicados dentro de una pareja. Especialmente cuando los dos miembros tienen sueldos diferentes. Mientras que dividir las facturas al 50% parece, en principio, la opción más sencilla, la realidad es que pagar la misma cantidad no siempre implica realizar el mismo esfuerzo. Imaginemos una pareja en la que una persona cobra 3.200 euros al mes y otra ingresa 2.000. Si ambos destinan 600 euros a los gastos comunes, la cifra es exactamente la misma, pero el impacto sobre sus respectivas economías es muy diferente. Para quien tiene un salario menor, esa cantidad supone una parte mucho mayor de sus ingresos. Por eso, cuando llega el momento de organizar las finanzas en pareja, existen diferentes maneras de repartir las cargas económicas. Dividir los gastos al 50/50: sencillo, pero no siempre equilibrado El reparto a partes iguales tiene una ventaja clara: es fácil de calcular y de aplicar. Cada persona paga la mitad del alquiler, las facturas, la compra o cualquier otro gasto que se haya decidido compartir. Cuando ambos tienen ingresos parecidos, este sistema puede funcionar sin demasiadas complicaciones. El problema puede aparecer cuando existe una diferencia importante entre los salarios. Y es que, según explica la consultoría financiera CVGroup-Vilaseca Méndez, cuando los salarios son similares, dividir las partidas comunes por la mitad puede ofrecer una distribución equilibrada. El problema aparece al aumentar la distancia entre nóminas Así pues, pagar exactamente lo mismo puede provocar que uno de los dos tenga mucho menos dinero disponible después de afrontar los gastos comunes. Esa diferencia puede afectar a su capacidad para ahorrar, hacer frente a un imprevisto o simplemente disponer de dinero para sus propios gastos. ¿En qué consiste el reparto proporcional? La otra alternativa consiste en que cada miembro aporte una cantidad diferente en función de lo que gana. En lugar de establecer que ambos deben pagar la misma cifra, se calcula qué porcentaje representa el sueldo de cada persona sobre los ingresos totales de la pareja. Por ejemplo, si una persona aporta el 60% de los ingresos del hogar y la otra el 40%, los gastos comunes podrían repartirse utilizando esos mismos porcentajes. La cantidad que paga cada uno, por tanto, no sería idéntica, pero el objetivo es que el esfuerzo económico resulte más equilibrado. Este sistema puede ser especialmente útil cuando existe una diferencia considerable entre los salarios, aunque no hay una única fórmula que sirva para todas las parejas. Primero hay que decidir qué gastos se comparten Antes de sacar la calculadora, hay una cuestión todavía más importante: determinar qué gastos forman parte realmente de la economía común. El alquiler o la hipoteca, los suministros, la alimentación, los gastos relacionados con los hijos o determinados préstamos pueden formar parte del presupuesto compartido. En cambio, cada pareja puede decidir mantener fuera otras partidas relacionadas con sus gastos personales. La nota de la consultoría señala que antes de calcular porcentajes conviene delimitar qué pertenece realmente a la economía compartida: vivienda…

Fuente original: elplural.com

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