Los 20.000 marineros atrapados en la batalla por Ormuz
La tasa del 20% que Donald Trump pretendía cobrar a los barcos que atravesasen el estrecho de Ormuz solo permaneció en pie durante 24 horas. La amenaza económica ha sido sustituida por unos acuerdos de inversión con las monarquías del Golfo que todavía carecen de cifras y condiciones públicas. Sin embargo, el giro de la Casa Blanca no ha alterado la situación de quienes trabajan dentro de los buques que cruzan la zona. La Organización Marítima Internacional (OMI) calcula que más de 20.000 marineros están afectados por la crisis en el golfo Pérsico. La cifra incluye a trabajadores que permanecen en barcos incapaces de abandonar la región, tripulaciones que esperan autorización para navegar y personal embarcado en buques que continúan operando pese al deterioro de las condiciones de seguridad. También están expuestos los trabajadores de los puertos y de las instalaciones marítimas de la zona. La escalada ya ha dejado víctimas entre las tripulaciones comerciales. Los petroleros Mombasa B y Al Bahiyah fueron atacados mientras utilizaban la ruta sur del estrecho. Un marinero indio murió y varios trabajadores resultaron heridos. Otro tripulante continuaba desaparecido después de un ataque separado contra el M/V GFS Galaxy, según la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte. Los dos primeros barcos transportaban conjuntamente a 46 personas, 30 de ellas de nacionalidad india. En el Al Bahiyah, uno de los doce trabajadores indios murió y otro resultó herido. En el Mombasa B, nueve de los 18 tripulantes indios sufrieron heridas, dos de ellas de gravedad. El Gobierno de India convocó a un representante de la Embajada iraní para protestar por los ataques contra barcos civiles y reclamar la recuperación de una navegación segura. Una evacuación paralizada por otro ataque La OMI puso en marcha en junio un mecanismo para facilitar la salida de buques atrapados en el golfo. El sistema no consistía en una evacuación terrestre de las tripulaciones, sino en organizar el tránsito escalonado de los barcos a través de corredores acordados con los Estados ribereños. Entre el 23 y el 26 de junio consiguieron salir 136 embarcaciones con unos 2.900 marineros a bordo. La operación quedó suspendida después de que un barco que acababa de atravesar Ormuz fuese atacado en el golfo de Omán. Aunque la embarcación no formaba parte del convoy coordinado por la OMI, el incidente obligó al organismo a revisar las garantías de seguridad ofrecidas para el resto de las salidas. Desde entonces, los buques incluidos en el mecanismo han recibido la instrucción de permanecer en su posición y no dirigirse por iniciativa propia hacia el estrecho. El riesgo no se limita a un posible ataque con misiles o drones. La documentación operativa de la OMI señala la presencia comunicada de minas, las restricciones para navegar y la concentración de embarcaciones como los principales peligros. El sistema habitual de separación del tráfico marítimo no debe utilizarse bajo estas condiciones. Cada barco necesita recibir una ruta concreta y coordinar el movimiento con las autoridades de Irán u Omán, según el corredor…






