Irán y EEUU vuelven al peor escenario de la guerra con la tregua en "suspenso"
La tregua entre Estados Unidos e Irán, con toda probabilidad, está dando sus últimos estertores. El enfermo agoniza en cuidados paliativos, en medio de una ofensiva de ataques, contrarréplicas y bombardeos a infraestructuras esenciales. Refriegas que recuerdan al peor escenario de la guerra que la Casa Blanca inició el 28 de febrero con el asesinato del ayatolá Jamenei. Teherán señalaba estas últimas horas hacia Washington, culpándoles ante la ONU de cometer crímenes de guerra con las amenazas a plantas desalinizadoras, puentes u otros elementos civiles. Poco después, la República Islámica ponía en suspenso el memorando de entendimiento tras comprobar que su contraparte lo «ha pisoteado». El único avance diplomático tangible desde el comienzo de la guerra queda así reducido a un papel mojado del que ninguna de las partes, sumidas en una vorágine belicista, quieren responsabilizarse ya. «Estados Unidos ha suspendido todos sus compromisos y, como consecuencia, nosotros también». Estas han sido las palabras con las que el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, daba por liquidado un alto el fuego relativo. El dirigente aseguró que la República Islámica ha dejado de aplicar el acuerdo de Islamabad y que sus esfuerzos se concentran ahora en la defensa del país. Si bien, aproximándose a la matización de Trump de esta misma semana, el anuncio no supone una ruptura formal definitiva, pero sí estruja hasta la extenuación el canal frágil canal diplomático; cada vez más difícil de sostener. El memorándum nació para detener la guerra y abrir un periodo de 60 días de negociación. Sin embargo, su ambigüedad sobre el estrecho de Ormuz, la venta de petróleo iraní, los activos congelados y el futuro del programa nuclear dejó abiertas demasiadas grietas. Washington llegó a dar el alto el fuego por terminado y Teherán acusó a la Casa Blanca de incumplir sus compromisos antes incluso del anuncio de este sábado. La suspensión iraní ahora coloca otro clavo en el ataúd de un pacto que lleva semanas descomponiéndose. La diplomacia quedó atrás, atrapada entre el ruido de las deflagraciones provocadas por los bombardeos yankees sobre el sur de Irán, los ataques de la República Islámica contra países del Golfo y el callejón sin salida de Ormuz. El agua, en la lista de objetivos Este sábado volvió a estar marcado por el cruce de acusaciones entre las partes. Tanto Washington como Teherán se imputan ataques contra infraestructuras civiles, lo cual supone un crimen de guerra a ojos de la ONU. El régimen iraní señaló a la Casa Blanca por el bombardeo a una planta desalinizadora en la provincia de Homozgán, en el litoral del estrecho. Las autoridades locales detallan que el impacto destruyó una estación cuya vocación no es sino la de extraer agua del mar. El transformador eléctrico de las instalaciones también quedó dañado. Una avería que causa un impacto directo sobre la población iraní, al dejar sin suministro de agua potable a unas 10.000 personas repartidas por una veintena de localidades de la zona de Jask. Las autoridades se activaron para amortiguar la…











