Elisabeth Anglarill debuta en la novela negra con un thriller sobre los secretos que esconde el yacimiento de Empúries
La periodista Elisabeth Anglarill (Barcelona 1967) ha hecho de todo en el mundo audiovisual: reportera, guionista, documentalista, presentadora, directora de programas… Tras dirigir varios documentales, los últimos en el programa ‘Imprescindibles’ de La 2, ha dado el salto a la ficción con ‘Los malos muertos’ (Siruela), un thriller con tintes de novela histórica. La aparición de un cadáver en el yacimiento arqueológico de Empúries nos llevará al pasado, a 1912 cuando se iniciaron las excavaciones. El relato transcurre en dos tiempos, con la agente de los Mossos d’Esquadra Alex Sabell como el hilo invisible que conecta pasado y presente. Uno de los temas que aborda la novela es el saqueo y tráfico de piezas arqueológicas, una realidad que, como recuerda la autora, sigue vigente. ‘Los malos muertos’ también reflexiona sobre la memoria, la construcción del relato y la forma en que el pasado condiciona el presente. «Debajo de la tierra está gran parte de nuestra historia», nos cuenta Elisabeth Angrarill en una entrevista para ElPlural en la que ha repasado su salto a la ficción, su minucioso trabajo de documentación y los retos de construir un thriller ambientado en un paisaje tan luminoso como el Mediterráneo. Entrevista con Elisabeth Angrarill: «No soy una escritora de novela negra al uso» P.- ¿Qué hay de diferente en ‘Los malos muertos’ con respecto a otras novelas del género negro? R.- La primera diferencia es que no soy una escritora de novela negra al uso. Por otro lado, no es una novela negra canónica, me he dejado llevar un poco por la trama que me apetecía escribir. Una de las cosas que más sorprende es haber ambientado la trama en un yacimiento arqueológico. El punto de arranque es 1912, el momento de eclosión de las excavaciones arqueológicas en nuestro país, cuando se empezó a considerar que aquello que se encontraba bajo tierra no solo tenía valor tematístico, sino que también era patrimonio y, por tanto, tenía una importancia colectiva. P.- ¿Hay buenos y malos muertos? R.- Morirse nunca viene bien, como dice Marta Sanz, a no ser la soledad, a no ser la asfixia… La tengo siempre muy presente. Yo comulgo mucho con esa idea. Pero dejando claro que, a priori, no hay buenos muertos, el título apela a esos muertos que soliviantan, que perturban, que sacuden, que aparecen en lugares inadecuados y por lo tanto incomodan. Si en un yacimiento aparecen restos que no se corresponden con la época, siempre son malos muertos, ya que no deberían estar ahí. P.- En esa trama del pasado ¿está el afán documentalista de Elizabeth Angrarill? R.- Sí, absolutamente. Soy periodista y creo que ahí hay una deformación profesional, aunque no me gusta el término deformación porque es un valor, no algo que vaya en detrimento de de la novela. Abordé el la investigación y la documentación de esta novela, como lo hago con mis documentales, es decir, con una búsqueda exhaustiva de fuentes y testimonios directos en el caso de cuestiones criminalísticas o arqueológicas. A partir…
Fuente original: elplural.com











