María Patiño: "Telecinco está haciendo una tele desde el resentimiento y el resentimiento pudre al ser humano"
Esta semana me siento a charlar con una de las personas que más veces me habéis pedido que invitara a esta sección. Los astros se han alineado para que María Patiño visite Pluralismos Dominicales. La presentadora nos concede una charla en uno de sus momentos más ilusionantes. María, apartada de la televisión desde enero, está preparando su vuelta con más fuerzas y ganas que nunca. La energía ni se crea, ni se destruye, solo se transforma, como María. Pregunta: Cuando buscas «María Patiño» en el buscador de Google algunos de los términos más buscados junto a tu nombre son: María Patiño joven, estatura, edad, meme, hijos… ¿Cuál te llama más la atención? R: No sé, probablemente porque haya proyectado un poco también el tema de la evolución física del tema, lo de «joven», me toca un poco el coño… P: Han pasado 249 días desde el final de No somos nadie y, por ende, de tu última aparición en televisión hasta hoy. ¿Qué has aprendido de este parón? Si es que se aprende algo… R: A protegerme. P: ¿A protegerte de qué? R: Pues a protegerme del exterior. A convivir mucho más en soledad. Me he hecho una loba solitaria porque cogí miedos y esos miedos no los quería compartir. No sé si me he equivocado o no me he equivocado, pero por lo menos quería tener el control de lo que quería que se supiese de mí. P: ¿Cómo se gestiona el ego cuando de repente pasas de un trabajo diario a estar en casa? R: El ego no me parece algo negativo, tenerlo es algo positivo. Depende de lo que hagas con él. Es como todo. Como la ambición, la ambición desmedida es mala, pero yo creo que la ambición, el ego, el amor propio, me parece que son cosas muy necesarias en su justo medio. ¿Cómo lo he gestionado? Pues llegó un momento en el que decidí no dar tantas vueltas a las cosas. Este verano ha sido el primero en el que me he sentido libre, en el que no me he sentido dependiente, en el que he sido capaz de tener mi pelo rizado, de incluso haber cogido algún que otro kilito y de haberme sentido genial, de haber tenido una pandilla de amigas. De haber salido, de haber reído y de no haber dependido de algo tan fundamental en mi día a día como el teléfono. Lo he dejado en casa casito todo el día, lo he hecho porque tenía que sobrevivir. Y aquí estoy. Quería volver con fuerza y sabía que solo dependía de mí. P: ¿Ha habido alguna decepción en este tiempo? R: La decepción ya me la llevé en su momento. Todo lo que ha ocurrido lo visioné en su momento, como dos años antes de toda la hecatombe. No me ha sorprendido nada. Me he dado cuenta de que tengo un instinto natural que es el que probablemente me ha permitido sobrevivir en un mundo que sigo diciendo que es…
Fuente original: elplural.com












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